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martes, 14 de diciembre de 2010

VIAJES A NINGUNA PARTE. Por Revista Europae




Viajes a ninguna parte. ( Revista Europae)

La revista francesa "Minute" dedica su número 2490 a las recientes visitas de Filip Dewinter, HC Strache por un lado y Greet Wilders por otro, a Israel. En su portada podemos leer el siguiente titular “El viaje a Israel se ha convertido en el último grito… nacionalista! El neerlandés Greet Wilders, el flamenco Filip Dewinter, el austriaco Heinz-Christian Strache y varios más, lo han hecho. Como si la lucha de los europeos contra el Islam pasase forzosamente por Tel Aviv. Una estrategia peligrosa”. No podemos estar más de acuerdo con la valoración que hace la publicación gala. Sin embargo, en el presente artículo no nos vamos a referir al viaje realizado por el político neerlandés, Greet Wilders, presidente del PVV, Wilders es perfectamente coherente visitando al Estado hebreo, del que siempre se ha considerado incondicional

admirador, además es conveniente hacer notar que la legislación de los Países Bajos permite las donaciones del extranjero a sus formaciones políticas, y que el PVV recibe importantes cantidades de dinero de la comunidad judía de los Estados Unidos.


A lo que sí vamos a referirnos en las siguientes líneas es al viaje no oficial realizado a Israel por los resistentes europeos, Filip Dewinter y Heinz-Christian Strache, así como a la equívoca y errónea “Declaración de Jerusalén” emitida el último día de esta gira.

Leyendo el texto de la así llamada “Declaración de Jerusalén”, no podemos más que expresar nuestra total disconformidad con su contenido, además de constatar de endeblez argumental de la misma y la contradicción esencial en la que caen prácticamente la totalidad de sus postulados.

Identificándose con la sociedad occidental y la ideología de la Ilustración, los firmantes entran en contradicción con los principios identitarios que defienden sus partidos y de los que ellos mismos siguen siendo portavoces. Es decir identificarse con la sociedad occidental y la Ilustración es identificarse con la idea de ciudadanía universal apátrida y cosmopolita, con la inmigración masiva y la integración de los inmigrantes en calidad de “nuevos ciudadanos”, forma que caracteriza por definición a las sociedades occidentales actuales. Identificarse con los principios de la Ilustración es negar por principio los principios de arraigo y de la identidad.

Es decir los firmantes de esta Declaración pueden asumir la defensa de la sociedad occidental y de la Ilustración o pueden oponerse a la inmigración como elemento de distorsión y disolución de la identidad de los pueblos. Pero no pueden afirmar las dos cosas a la vez, pues hacerlo es caer en lo que en filosofía se llama “contradicción en los términos” y “reducción al absurdo”.

Una nueva contradicción, derivada de la anterior, se constante cuando los firmantes dice que “hemos derrotado a todos los totalitarismo del siglo XX”. Una frase como ésta demanda la “determinación del sujeto” y es aquí cuando surge el problema conceptual. ¿A quién se refiere con “hemos”? ¿Cuál es el sujeto que ha derrotado a todos los totalitarismos del siglo XX? Si los firmantes se refieren a los Aliados demócratas (que parece que sí) el problema es doble; primero porque sus dos partidos –tanto el VB como el FPÖ- surgieron íntimamente ligados a las asociaciones de excombatientes del bando derrotado en la SGM; segundo –y más grave- porque si los firmantes se identifican con los aliados-demócratas occidentales, se identifican también con el sistema que esos aliados-demócratas han desarrollado después del 1945 según su voluntad política y sus parámetros ideológicos, es decir las sociedades actuales liberales, cosmopolitas y abiertas a cualquier inmigración. De nuevo una contradicción insalvable que pasamos a desglosar:

-Definirse como “vencedor” de los totalitarismos del siglo XX, es identificarse con los aliados-liberales,

-precisamente han sido estos aliados-liberales son los mismos que han construido las sociedades multicultural y cosmopolitas

-En filosofía se conoce el axioma básico: si A = B y B = C; entonces necesariamente A = C.

-Con lo que necesariamente los firmantes tendrían que reconocerse y defender las sociedades multiculturales y cosmopolitas. No les sería sostenible por tanto, oponerse a la inmigración ni defender criterios de identidad y arraigo.

Tampoco podemos estar de acuerdo con el término “raza humana” usado en la Declaración, la humanidad no es una raza sino una especie divida en razas, el respeto por cada una de ellas es uno de los valores más altos a defender.

Siguiendo con el texto de la Declaración hemos de añadir que si bien nos parece muy correcta la referencia a “la espiritualidad greco-romana” porque se determina una valencia espiritual para esta tradición europea, estamos en profundo desacuerdo cuando se apela a una supuesta “tradición judeo-cristiana”.

El término judeo-cristianismo ha sido usado frecuentemente por la extrema derecha norteamericana que se nutre ideológicamente de una particular interpretación de la Biblia desde una peculiar óptica protestante. En Europa, para referirnos a los últimos 1.500 años de nuestra, mucho más larga, historia nos hemos referido a la “tradición cristiana” o “tradición católica” pero nunca “judeo-cristiana”. Si algo es obvio de esta fase de la historia europea es el desarrollo separado y muchas veces conflictivo entre los europeos cristianos y los judíos.

Si, por el contrario, con el término judeo-cristiano se quiere hacer referencia al común origen abrahámico de ambas religiones, el problema conceptual es aún mayor. Es cierto que ambas religiones tienen ese origen común, que –nunca hay que olvidarlo- comparte de igual manera el islam. Así que en este sentido igual se puede hablar de judeo-cristianismo que de judeo-islamismo o incluso de jud
eo-islamo-cristianismo. Es decir, desde el concepto de común origen abráhamico del judaísmo y el cristianismo la única relación que se puede establecer con el islam es la de hermandad y equivalencia.

Si nosotros nos oponemos de forma absoluta y rotunda a la presencia del islam en Europa, es precisamente porque creemos que la civilización europea es esencialmente diferente a los valores del islam, siendo este último de gran proximidad a los valores que encarna el monoteísmo judío, mientras que en Europa si precisamente triunfó el cristianismo es precisamente porque dejó de ser “judeo” para pasar a incorporar a su corpus elementos helénicos, romanos, y celto-germanos que europeizaron esta religión.

No queremos cerrar este artículo sin bajar del plano ideológico al político, porque políticos y estratégicos son los objetivos del viaje a Israel. También en este ámbito hemos de calificar el viaje de error estratégico. La visita –de muy bajo perfil- no fue una vista oficial al Estado de Israel, si no la invitación personal de un diputado del partido Shaas, cuyo jefe ni siquiera quiso recibirlos. Las autoridades oficiales no hicieron el menor caso ni a Dewinter ni a Strache, que fueron absolutamente ignorados cuando, algo que se hizo amplio eco la prensa flamenca y austriaca, por su parte la comunidad judía de Austria –en permanente hostilidad con el FPÖ- se ha encargo de protestar por este viaje y de ridiculizar la presencia de HC Strache en Israel presentándola como algo caricaturesco.

Si el objetivo de Dewinter y Strache era que la prensa belga y austriaca dejasen de tratar al VB como “extremista y racista” y al FPÖ como “neonazi y xenófobo” mucho nos tememos que el viaje haya sido en balde. Si se pretende que la justicia belga deje de hostigar a miembros del VB por revisionismo (el último ejemplo lo tenemos el pasado mes de septiembre cuando un antiguo senador de esta formación fue condenado culpable de haber puesto en duda el supuesto Holocausto) estamos seguros de que el viaje ha sido un fracaso. Si se pretende que la prensa internacional admita que Strache puede ser el próximo canciller de Austria y no se enfrente al boicot (¿y algo más?) al que fue sometido Haider en 2000, nos tememos que el viaje no va a servir de mucho. Para lo único que sí puede servir este viaje es para crear conflictos entre la resistencia identitaria europea, tensiones internas en el VB y el FPÖ, y desconfianza entre los votantes flamencos y austriacos, entre los que la adulación a Israel no es precisamente bien entendida.

Es por estos motivos que hemos creído muy necesario hacer pública nuestra opinión, advertir de la negativa deriva que tiene para la resistencia europea y sus líderes este tipo de errores, y – por lo tanto- calificar este tipo de visita como “Viajes a ninguna parte”. Teseo debe indicar la salida de este laberinto.



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