BLOG EUROPEO NO CONFORME EN LENGUA CASTELLANA

viernes, 9 de septiembre de 2011

LA DEFENSA EUROPEA EN EL SIGLO XXI, UDO PASTORS RESPONSABLE DEL NPD EN MECKLENBURGO-ANTEPOMERANIA

  
En las recientes elecciones regionales de Mecklemburgo-Antepomerania, El NPD vuelve a revalidar su presencia parlamenaria al conseguir el 6% de los sufragios. En estos comicios el NPD confirma su "voto social" al conseguir el apoyo de un 13% del voto obrero, y el 18% por ciento entre los parados, además de un marcado apoyo juvenil que le hace ser la formación que consigue un 17% entre las personas que ejercen su voto por primera vez.
El responsable de la dirección regional es Udo Pastors, un veterano militante del que publicamos las siguientes declaraciones:


Debe definirse de una vez con claridad y con precisión el espacio cultural europeo. Por lo tanto, hay que decir lo que no pertenece a Europa: lo que no significa que se minusvalore, sino simplemente que hay que definirlo con propiedad.
Definir cuál es nuestro espacio a defender, lo que nos pertenece y lo que no, es hoy fundamental. De lo contrario se puede terminar incluyendo el Próximo Oriente en Europa, algo inaceptable. Israel, en tanto que estado de Oriente Próximo, no puede conseguir ventajas en Europa, ventajas que originalmente sólo deberían estar reservadas a los países europeos.

La inclusión de la llamada “periferia” es una trampa. Turquía no pertenece a Europa, y, no hay que incluirla en Europa. Y, así mismo hay que ser claros y decir que no deseamos importar el problema de Israel y Palestina a Europa mediante la concesión de derechos especiales al primero.

Y, aun así partiendo de todos estos supuestos, todavía nos queda un buen trecho. ¿Dónde está Europa? ¿Dónde acaba? Y cuando hayamos definido esto, debemos dar  el siguiente paso: ¿Cómo nos defendemos?

Así llegamos al tema de la arquitectura de la seguridad. Resulta imposible vincularla sólo a una unión económica, que no obstante también debe ser asegurada. En caso de conflicto el aspecto político defensivo se organizará mejor cuanto más centralizado esté

Cabe plantear diferentes posibilidades. Una actividad de defensa debe considerarse de una manera completamente diferente a la de Alemania o Francia, por razones de tipo geográfico, climático y también histórico. Pero hay una cosa sobre la que no hay ninguna duda: Europa debe procurases por sí misma un escudo defensivo nuclear.

Nuestra defensa en este aspecto no pude dejarse en manos de los EEUU de América. A una Europa libre la corresponde también la capacidad de decidir libremente sobre la cuestión nuclear. Y no dejar esta cuestión en manos exclusivas de los británicos y los franceses.

También en este campo debemos reclamar la igualdad de derechos y la soberanía en el uso de las armas nucleares del resto de países europeos.

Biografía
Udo Pastörs nació en Wegberg en 1952, profesionalmente ha desarrollado su actividad empresarial en el terreno de la joyería y la relojería. Ingresó como oficial en el Ejército alemán, cargo al que renunció voluntariamente por discrepancias internas
Desde muy joven se vinculó políticamente con el nacionalismo alemán. Ingresó en el Partido Nacional Demócrata (NPD) en el momento en que había un proceso de ilegalización abierto contra esta formación. Su ascenso dentro del partido fue rápido, llegando a ser presidente del mismo en la región de Mecklemburgo-Pomerania donde ha logrado que por dos legislaturas consecutivas en NPD esté presente en el parlamento federal
Sensibilizado con el medio ambiente, Pastörs posee una finca dedica a la agricultura y al modo de vida tradicional
Está casado y es padre de un hijo.

Artículo publicado en el número 8 de la revista “Identidad”

Fuente: ID-Press

jueves, 8 de septiembre de 2011

ANGLADA (PXC): "LA REFORMA CONSTITUCIONAL SUPONE UNA NUEVA CESIÓN DE SOBERANÍA POLÍTICA EN BENEFICIO DE LOS ESPECULADORES FINANCIEROS"

 
 
Josep Anglada (PxC) se pronuncia sobre la reciente reforma constitucional :“aprobada con nocturnidad y alevosía y sin la necesaria consulta popular, lo que contribuye a aumentar la ya abismal distancia entre los ciudadanos y la casta política”.

El presidente de PxC, criticó no sólo la forma, sino también el fondo de esta reforma señalando que “es una genuflexión de nuestros políticos ante la presión de los gobiernos liberales de Alemania y Francia y de los mercados internacionales. Una nueva cesión de soberanía política en beneficio de los especuladores financieros”. Para Anglada, “esta reforma castrará las posibilidades de actuar de forma soberana ante la crisis pues la casta política usará el argumento de no poder actuar sobre la política monetaria para crear empleo por haberla cedido al BCE; ni tampoco de usar la política fiscal al estar prohibido por la nueva ley, con lo que pretenderán que para la creación de nuevo empleo sólo les queda una opción: bajar los salarios y empeorar las condiciones laborales. Y éste es precisamente el objetivo del capitalismo neoliberal globalizador: bajar los salarios y destruir el Estado social”.

La inutilidad de esta reforma también ha sido puesta de manifiesto por Josep Anglada afirmando que “creará más desempleo en los próximos años porque contribuirá a disminuir el gasto público y con él la demanda agregada, y con ésta la actividad económica”. Línea argumental que corroboran varios premios Nobel de Economía y el propio ex dirigente socialista Josep Borrell.

Anglada concluyó señalando que “todo esto no es más que la antesala de lo que nos espera si el PP gana las próximas elecciones. Por eso no puede haber ni un voto trabajador, ni un voto de los pequeños o medianos empresarios para el partido que representa los intereses antinacionales de los mercados y la especulación internacional, culpables de la génesis de la crisis actual”.

Fuente: PxC

miércoles, 7 de septiembre de 2011

EL MUTUO SOCIALE ES UNA REALIDAD

La noticia saltaba en Italia a principios del mes de agosto y durante el último mes ha sido recogida por diferentes medios identitarios y nacionalistas de toda Europa. La nueva ley del Piano Casa aprobada en la región del Lazio - circunscripción central de Italia donde se encuentra Roma- tendrá entre sus medidas principales el Mutuo Sociale. Como se sabe, y ya hemos explicado en otras ocasiones en AI, el Mutuo Sociale es un proyecto de ley de Casa Pound nacido en el marco de la experiencia de las Ocupazione a Scopo Abitativo (OSA) para hacer realidad el derecho a la propiedad de la casa a través de la legislación pública, asistiendo con ellos al pueblo italiano y al mismo tiempo combatiendo la especulación urbanística y la usura bancaria.
A grandes rasgos, el Mutuo Sociale propone que la primera vivienda deberá  ser construida por las instituaciones públicas a través del Instituto del Mutuo Sociale,  sin intermediarios y en terrenos públicos edificables. De esta manera, los nuevos propietarios compran  su vivienda a precio de coste, sin avales, ni hipotecas bancarias. restituyendo su valor al Estado, sin intereses, y en cuotas mensuales no superiores al 20% del rédito familiar y sin posibilidad de venta privada especulativa o alquiler a terceros.
La iniciativa ha sido aprobada este verano despues de diferentes encuentros entre la comisión urbanística de Casa Pound y las autoridades políticas de la Región de Lazio, y anunciada a la prensa por el veterano militante nacionalista Teodoro Buontempo, Asesor de la Política de la Casa de la región del Lazio, uno de los principales valedores de la medida desde las instituciones, y la gobernadora del lazio, antigua dirigente sindical del sindicato nacionalista UGL, heredero de la CISNAL.Por su parte, también Andrea Antonini, vicepresidente de CPI, anunciaba que un Piano Casa que en principio era destructivo y negativo se ha convertido gracias a la introducción del Mutuo Social en una ocasión de justicia social. Pero sobretodo, el hecho de que hoy en Italia se aprueben leyes por el derecho a la propiedad de la cada, se debe al incansable y decidido trabajo y dedicación de Casa Pound Italia, un ejemplo a seguir en una Europa que camina día a día hacia el peor de los capitalismo y hacia la destrucción de los derechos del pueblo. 

Area Identitaria

martes, 6 de septiembre de 2011

RADIO BANDIERA NERA CONTEST



Radio Bandiera Nera es la emisora de referencia del mundo no-conforme italiano, una iniciativa ligada a Casa Pound Italia que emite a través de la web las 24 horas del día, los 7 días a la semana de los 365 días del año, llevando el mensaje de la disidencia a través de música, noticias, debates y programas culturales. Los días 16, 17 y 18.



domingo, 4 de septiembre de 2011

EUROPA ES POSIBLE

Se dice que la política es el arte de lo posible. La intención de este artículo, y de ahí su título, es demostrar a los políticos estrechos de miras y a quienes piensan que el fin del imperialismo global es una utopía, que Europa es posible; y que si Europa renace, el imperialismo global tal como lo conocemos dejará de existir.


En el presente artículo, no hablaremos de la Europa que fue, sino que demostraremos que Europa puede ser la potencia del siglo XXI por territorio, por población, por mercado, y por poder económico y militar, que al fin es lo que cuenta.

Pero iremos aún más lejos. Demostraremos no sólo que Europa puede ser; sino que Europa debe ser. Que el futuro de los estados europeos, es la Europa-Nación o la esclavitud perpetua.


La geoestrategia de los grandes espacios.
La geoestrategia del siglo XX, ha sido la de los grandes espacios. Las naciones que supieron prevalecer sobre el resto del mundo, fueron aquéllas que, poseedoras de grandes territorios, supieron explotar su enorme potencial.

No es por casualidad que el mundo de la segunda mitad del siglo XX se organizara en torno a los EE.UU. y a la U.R.S.S.  Ambas naciones, supieron aprovechar el potencial humano, económico, industrial y de recursos que su enorme territorio les proporcionaba. Más aún, supieron rodearse de países satélites que agrandaban todavía más su espacio de poder.

La vieja Europa, mientras tanto, se aferró a sus nacionalismos chauvinistas, y rechazó la oportunidad de formar el espacio geopolítico europeo; error que pagó con la ocupación, el desmembramiento y la esclavitud.

Un país como los EE.UU. con 9.600 kilómetros cuadrados y 280 millones de habitantes, puede desplegar portaaviones como el Nimitz o el Eisenhower de 332 metros de eslora y 5.500 tripulantes. Un país con 40 millones de habitantes puede desplegar el Délalo o el Príncipe de Asturias, de 175 metros este último. Siguiendo esta regla de proporcionalidad, ¿Qué podrían los EE.UU. contra una Europa de 700 millones de habitantes?

La unificación de Europa, supondría el lanzamiento al teatro geopolítico global de una potencia sin comparación. Los europeos podemos elegir entre permanecer en la esfera de los EE.UU. y sucumbir en la marea de la globalización, o unirnos y detener la locura que nos conduce a la dictadura global.


Europa sometida desde fuera.
Cuando el Estado Mayor angloamericano se inclinaba sobre los mapas en 1943 para preparar la  operación Overlord (el desembarco de Normandía) hablaban de los planes para “la invasión de Europa” Esta expresión se usó incluso en la prensa hasta el fin de la guerra, que efectivamente, acabó con un ejército de ocupación norteamericano sobre el territorio Europeo, y un desastre para todas las naciones del viejo continente –incluidas las vencedoras−. Los holandeses fueron expulsados de Indonesia, los franceses de Indochina, los belgas de África y los ingleses de medio mundo. El resultado fue que los países europeos, fueron confinados a sus territorios continentales; lo que supuso hasta hoy, la total renuncia de Europa a intervenir en los asuntos del mundo. Los EE.UU. se reservan el derecho de ingerencia en los asuntos de otros países. Europa sólo puede intervenir como “aliado” (léase como prolongación del brazo americano) allí donde es requerida. Así de triste está la cosa. Sometida al imperialismo global, Europa no tiene ya capacidad de decisión ni siquiera sobre sus propios asuntos, no podemos hoy, ni soñar en desarrollar una estrategia Europea de política exterior acorde con los intereses europeos.

Durante la época de la guerra fría, se justificaba la presencia militar americana en Europa como el “escudo americano” que salvaría al continente de la invasión de las hordas soviéticas. Hoy que el enemigo rojo ha desaparecido, el “escudo americano” sigue pendiente sobre las cabezas de los ciudadanos europeos, y no hay perspectiva de que esta circunstancia vaya a cambiar.

Europa basa todo su plan de defensa en la OTAN, organización perversa desde su nacimiento. La OTAN no sirve a los intereses estratégicos europeos sino a los de los EE.UU. y ello por que fue creada en el momento de mayor influencia americana en Europa; la OTAN no es ni ha sido nunca una alianza entre iguales, sino un plan de defensa norteamericano que incluye a Europa no como aliado sino como colonia, como escenario del virtual conflicto que se hubiera podido producir durante la guerra fría.

La OTAN es una organización perversa y antinatural, pues sólo puede convenir a la Europa sometida; para la Europa libre e independiente que pretendemos, los Estados Unidos no son un aliado sino una amenaza, no se encuentran al lado, sino enfrente de los intereses reales de los europeos. Europa no necesita para nada a la OTAN; no somos, no queremos ser las tropas coloniales de los EE.UU. La Europa unida, puede desplegar por sí sola, un ejército sobradamente fuerte en efectivos y tecnología como para satisfacer sus necesidades de defensa y más aún.


Europa sometida desde dentro (los nacionalismos)
Entiéndase bien, no estamos en contra de las justas reivindicaciones nacionales de los distintos pueblos de Europa; todo lo contrario, creemos en una Europa federal, una nación con muchas patrias. Pero lamentamos que los partidos y grupos nacionalistas se cierren en sus afanes independentistas (aguijoneados en gran medida por los chauvinismos centralistas de los gobiernos nacionales) y olviden incluir en sus programas la Europa federal, sin la cual sus ansias de independencia son sólo simples utopías.

Si antes hablábamos de la importancia geoestratégica de los grandes espacios, y concluíamos que territorios como Francia, España o Italia no son lo bastante grandes en extensión y número de habitantes para mantener una independencia real, ¿qué diremos de Euskal Herria, Cataluña o Irlanda?

Los nacionalismos sólo tienen futuro en el marco de una Europa unida, fuerte y federal; una Europa de las patrias que rechace los chauvinismos centralistas, pero que mantenga una cohesión lo bastante sustancial como para evitar grietas ante los problemas de política exterior y defensa. Ésta es la Europa que echamos en falta en los programas de los partidos nacionalistas; y debemos alertarles desde aquí que no se conviertan en lacayos del sistema y agentes globalizadores al fomentar la atomización de los estados europeos que alejaría para siempre la posibilidad de una Europa fuerte y unida que pudiera frenar la estrategia global.

No pensamos, por supuesto, que los nacionalistas hayan de renunciar a sus aspiraciones, sólo que han de adaptarlas al marco geoestratégico en el que vivimos. ¿O acaso importa algo que Cataluña o Euskadi, por ejemplo, sean “independientes” en el marco de la estrategia global?

Con lo que sí que hay que acabar es con los nacionalismos cerrados, llenos de rencores y de envidias. Es triste para un europeo, ver cómo entre los nacionalistas catalanes o vascos por ejemplo, se ha generado un rechazo hacia la cultura castellana, mientras que no apreciamos el mismo rechazo hacia la americanización o africanización de sus culturas. Entiéndase, no sólo hablamos de los “pequeños” nacionalismos, lo mismo que hemos dicho para los nacionalismos regionales, se debe aplicar a los “grandes” países. Es necesario si queremos construir Europa, pensar en clave europea. Ya no hay más franceses, españoles, italianos, suecos o daneses; para hacer Europa, primero han de hacerse los europeos.

La Europa unida, no se construirá como la suma de los nacionalismos chauvinistas, pues de ello sólo resultaría la suma de sus traumas, envidias, rencores y debilidades.  La nueva Europa se basará en la unión real de los pueblos de Europa en un destino común y unitario.

Aunque parezca paradójico, el futuro de los nacionalismos está ligado al de la unidad de Europa; por lo menos el de los nacionalismos sinceros; los otros, como ya hemos dicho, son sólo agentes de la globalización.


El sistema frente a la unidad de Europa.
Desde siempre, se ha temido a la Europa unida. Primero Reino Unido y luego los EE.UU, han centrado su política exterior en impedir que la unificación de Europa fuera posible. Reino Unido (o más bien los poderes que desde allí operan) hizo imposible el imperio español, luego el francés y más tarde el alemán. El centro de la estrategia angloamericana es mantener la división de Europa a toda costa.

El sistema ataca a Europa desde dentro, desde los mismos gobiernos y partidos que se disputan, no el poder, sino los puestos en la administración que les permitan negociar con los privilegios propios de su cargo. El poder político de verdad, queda para el sistema. Todos los partidos, todos los gobiernos de Europa en mayor o menor medida, son colaboracionistas con las fuerzas de ocupación.
Ya que no puede detener la marcha hacia la unificación de Europa, el sistema intenta sabotearla controlando sus instituciones, a sus políticos y a sus gobiernos; permite la unidad económica, pero sólo dentro del sistema liberal-capitalista. Mantiene una Europa-ilusión, que sólo puede pretender llegar a ser un reflejo de los EE.UU.  Los políticos colaboracionistas, mantienen esa Europa-ilusión, y conducen a la Europa real a caminos sin salida,  saboteando cualquier iniciativa que se aparte de la Europa-ilusión, aún cuando la única esperanza de libertad para Europa está fuera del sistema liberal-capitalista.

Otro frente de la lucha del sistema contra Europa son los medios de comunicación de masas. Basta ver los telediarios o leer los periódicos para comprobar cómo todos los medios de comunicación mantienen siempre el mismo punto de vista, sobre todo en lo que a noticias internacionales se refiere; y casi siempre, es el punto de vista contrario a los intereses europeos. Otro tanto se puede decir del cine. ¿A quién puede servir un medio que precisa cantidades cada vez mas astronómicas en sus presupuestos? Cada año salen de Hollywood, una o dos producciones que dicen ser “la más cara de la historia del séptimo arte” y estas superproducciones, suelen también acaparar la mayor parte de los premios. Este arte a golpe de talonario, sirve a quien financia la producción, es decir, a las multinacionales y a la banca, y obviamente, transmite valores, que diremos poco recomendables para no resultar hirientes. Hollywood, es para Europa la fábrica de pesadillas, el mayor publicista del American way of life y al mismo tiempo, quien procura mantener abiertas las viejas heridas de Europa.

Con los medios de comunicación, el sistema persigue la muerte de la cultura y los valores europeos y su sustitución por la “cultura” y los “valores” globalizados.


La Europa unida.
Hasta ahora hemos presentado un panorama bastante negro del presente y el futuro de Europa; pero las cosas no tienen por qué seguir siendo así. Las cosas pueden cambiar, porque como decíamos al comienzo del presente artículo, Europa es posible. Es posible pese a la incredulidad de los ciudadanos de Europa que son incapaces de imaginar un futuro común. Es posible pese a los políticos colaboracionistas y corruptos que nos dirigen (y así nos va) y por encima de todo, es posible pese al sistema que pretende impedir que Europa SEA.

La unidad de Europa no sólo es posible, no sólo es conveniente, es además indispensable. La Europa del siglo XXI, será una Europa unida o esclava. Ya hemos dicho, que el futuro pertenece a los grandes espacios geopolíticos, que Europa unida, por  territorio, por capacidad industrial y por población, puede desbancar a los EE.UU. y a su plan de dictadura global. Pero para ello, Europa no puede ser un simple mercado común, ni siquiera una simple asociación de estados. Europa debe ser Estado, y debe ser Nación; es decir, ha de tener estructuras sociales y políticas unitarias, una voluntad de ser unitaria, una política exterior y de defensa firme e inequívocamente unitaria, y además ha de tener conciencia de ser. Un europeo de Sevilla, ha de sentir como conciudadano a uno de Munich o de Kiev.

Quizás pequemos de optimistas, pero creemos que la unidad psicológica de Europa está muy avanzada; y eso no deja de tener importancia. Cada vez mas ciudadanos se sienten europeos; la apertura de fronteras y la entrada en vigor del Euro, han tenido bastante que ver en esto[1].

Pero la unión psicológica no basta, hay que darle forma como ya hemos dicho, con estructuras y con conciencia. Europa ha de ser fuerte y unida, pero ha de respetar los particularismos étnicos. No ha de ser una suma de países cada cual tirando para sí, ha de ser una fusión de naciones. La Europa del futuro no será la de Francia, España o Alemania, será una Europa de pequeñas regiones con gran capacidad de autogobierno y construidas en base a la diversidad étnica de Europa. El gobierno ha de estar lo más cerca posible de los ciudadanos; y los particularismos étnicos han de ser respetados al máximo. De este modo, ninguno de los países actuales, predominará sobre los otros, sino que la nueva Europa, será una fusión natural de  todas las etnias europeas. Los países son creaciones artificiales, las etnias son las células naturales que formarán el futuro Estado europeo.

La Europa unida, formará un nuevo polo de poder en el mundo que romperá el dominio de los EE.UU. y sus aliados, impidiendo el desarrollo de la estrategia globalizadora. Por eso, la Europa del futuro es el gran enemigo de los EE.UU. y por eso uno de sus objetivos estratégicos principales es que la unidad real de Europa no llegue a producirse jamás. Pero no nos engañemos, no son los EE.UU. y el sistema los únicos, ni siquiera los principales culpables de que la unidad de Europa no se lleve a cabo. La unidad de Europa está en manos de los europeos, y somos nosotros, en última instancia los responsables de nuestro destino. A nosotros nos toca decidir cuál será nuestro futuro y el de nuestros hijos; de nosotros depende el que Europa sea libre o esclava.



Redacción Europae.

jueves, 1 de septiembre de 2011

BRETAÑA, MEGALITOS Y CELTAS. Por Enrique Ravello



Para quien lo ve desde lejos, el Mont Sant-Michel, aparece distante, inaccesible, como el reflejo de otra realidad superior, que desde aquí se puede tan sólo intuir. Las mareas hacen que a veces permanezca aislado, para posteriormente, cuando el mar se retira, volver a ofrecernos la posibilidad de penetrar en él, quizás como reflejo analógico de esa realidad superior que todos intuimos, pero que nuestras propias construcciones mentales, nuestras debilidades, nuestras pasiones –el mar- nos impidan identificarnos con ella. El hecho que desde épocas druídicas, éste haya sido un lugar de culto religioso, cuyas sucesivas construcciones han culminado en el impactante aspecto actual, refuerzan el significado especial del lugar, siendo sin duda un importante punto mágico.




Pero además de todo esto, el Mont Sant-Michel marca la frontera histórica entre los ducados de Bretaña y de Normandía, aunque siempre se ha considerado más normando que bretón, y hoy ha quedado administrativamente incluido en Normandía, los bretones incluso han versificado esta reivindicación:

«Le Couesnon a fait foile,.
Cy est le Mont en Normandie».


Entrar a Bretaña desde Normandía, supone en cambio mucho mayor de lo que la corta distancia que las separa podría hacer pensar, se deja atrás una región donde las huellas escandinavas son muy visibles, desde las construcciones hasta la antropología física de sus habitantes, para adentrarse en el no menos fascinante mundo celta de Bretaña, en la que más allá de cualquier intento de asimilación por parte del jacobinismo parisiense, la conciencia de su realidad étnica está muy presente.

La Bretaña se divide en dos zonas: la Armórica, conocida por los galos como Armor, que etimológicamente significa «región cercana al mar», y la zona interior, Argoat, o región interior. Otra división  más típica, es la de Baja y Alta Bretaña, siendo la primera donde se conservan más arraigadas las costumbres bretonas, y, especialmente, el idioma.



BRETAÑA A TRAVÉS DEL TIEMPO.

La primera realidad con la que nos encontramos en Bretaña es el Megalitismo, una de las más tempranas expresiones culturales europeas, cuya explicación aún es un misterio para muchos autores, pero que como ha demostrado Colin Renfrew y el C 14, nace en el Atlántico norte para desde ahí descender hacia el sur y penetrar en el Mediterráneo.

Antes de la llegada de los bretones, esta península recibía el nombre de Armórica, y estaba habitada por pueblos celtas, que formaban parte del conjunto galo y que habían llegado a esta zona entorno al 500 aC. Estos galos serían, para entendernos, Asterix y sus amigos, que no son los ascendientes de los actuales bretones. A pesar de los que nos cuentan estos divertidos comics, la romanización llegó con fuerza hasta Armórica, hay vestigios suficientes que así lo atestiguan. La romanización supuso el abandono lento pero progresivo del galo, pues los habitantes comenzaron a acostumbrase a usar el latín como lengua oficial pero también cotidiana, de este latín vulgar es del que nacerá el actual francés. El hecho de que en Bretaña se hable hoy una lengua celta se debe a la «receltización» de la Armórica (después Bretaña) entre los siglos V y VI por los bretones venidos desde Gran Bretaña.

Ya hemos dicho que la instalación de los anglos y sajones en Gran Bretaña llevó a que los bretones, desposeídos de sus tierras, se refugiasen en Armónica, hecho que sirve como marco histórico a las leyendas artúricas. No sabemos mucho de la acogida que recibieron estas bandas de inmigrantes entre los años 400 y 600, seguramente se fueron instalando en gran número en las zonas despobladas del país, pero donde la población primitiva era suficientemente densa se produjeron enfrentamiento, como el que tuvo lugar en el siglo VI en la zona de los vénetos (tribu gala) donde el jefe bretón Waroch tuvo que imponerse a la fuerza, los armoricanos de Vannes pidieron ayuda a los francos para hacer frente a esta invasión bretona, pero no lograron pararla y Waroch extendió sus dominios hasta lo que hoy conocemos como Bretaña, esta expansión sólo fue frenada por Carlomagno, quien para ello instituyó la llamada Marca Bretona.

Los herederos de Carlomagno dejaron el dominio de la zona a un jefe bretón, Nominoé, quien termina por independizarse totalmente, instaurar la monarquía bretona y extender sus domino hasta Rennes y Nantes, antes de morir en 851. Su nieto Salaun extiende las fronteras de Bretaña hasta la máxima extensión que nunca han conocido y se afirma en el título de «Rey de los bretones». Pocos años después comienzan las incursiones vikingas, que son derrotados en una primera instancia por Alain el Grande, quizás el soberano más importante de la historia bretona, aunque  a principios de siglo X vuelven a conocerse importantes incursiones vikingas hasta que son derrotados de nuevo por Alain Barbe-Torte, último rey de Bretaña muerto en 952, sucediéndole un periodo de anarquía interna y miseria que durará hasta el siglo XIV.


De 1341 a 1364 se desarrolla una guerra, que sumirá a Bretaña en la ruina, por la sucesión del ducado en la que Carlos de Blois, apoyado por los franceses es derrotado por Juan de Montfort, aliado de los ingleses. La casa de Montfort pasa a dominar Bretaña desde 1364 a 1468 vuelven a levantar el país, siendo éste el período más floreciente de su historia, los duques son auténticos soberanos, y sólo rinden un homenaje teórico a los reyes de Francia.

Ya en 1491, Ana de Bretaña se casa con Carlos VIII, rey de Francia, permaneciendo como duquesa de Francia. Carlos VIII muere accidentalmente, ella se convierte en reina de Francia, y se vuelve a casar con Luis XII. A su muerte, su hija Claudia de Francia, heredera del ducado, Claudia se casa con Francisco I quien hace la definitiva unión entre Francia y Bretaña.

Un hecho del que aún hoy están muy orgullosos los bretones, es que en 1534 Jacques Cartier descubra las costas de Canadá, dando inicio a una constante corriente de emigración de bretones hacia el nuevo territorio, siendo éste, junto a la emigración normanda, el origen de la actual población francófona de Québec.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII asistimos a algunos conatos de guerra de religión, revueltas populares y actividades corsarias, centradas estas últimas en la ciudad de Sant Malo.

La Revolución de 1789 es acogida de diferente forma por los bretones; mientras unos la apoyan con entusiasmo, otros organizan una gran revuelta lealista conocida como La Chouannerie. Pero es con el triunfo definitivo de la Revolución cuando se inicia el proceso de uniformización al que tanto se han opuesto el conjunto de los bretones.



EN LUCHA POR LA IDENTIDAD.

El movimiento bretón fue el más precoz en su aparición dentro de la escena política francesa, pues lo hizo antes de 1914. En la Francia revolucionaria y más tarde en la república burguesa del XIX, Bretaña se convirtió en uno de los bastiones de la resistencia contrarrevolucionaria de la nobleza apoyada por el clero, potando por una economía agraria lo más autárquica posible.[1]


Durante la primera mitad del siglo XIX tuvo lugar un despertar cultural en el que se exaltó el pasado celta y las tradiciones culturales propias. La defensa de la fe católica y del idioma bretón se concebía también como una barrera infranqueable para el laicismo y el republicanismo. Ya en tiempos de la III República la aristocracia agraria bretona recurrió a la movilización del campesinado como estrategia de oposición al estado central, y fue en 1898 cuando se constituyó la Unión Regionalista Bretona (URB), de la que en 1911 se escindieron dos grupos: la Federación Regionalista Bretona y el Partido Nacional Bretón, que fue el primero en definir a Bretaña como una nación «oprimida como Polonia e Irlanda».

La Primera Guerra Mundial supuso una decadencia imparable de la preeminencia económica de la elite aristocrática agraria, acentuándose la emigración bretona hacia otras partes de Francia, especialmente París. Una nueva generación de estudiantes de Rennes y Alta Bretaña tomó el relevo en la dirección del movimiento bretón. En 1918 tres jóvenes monárquicos influidos por las teorías de Maurras y el vanguardismo cultural fundaron el Grupo Regionalista Bretón (GRB) y empezaron a editar una revista bilingüe en francés y bretón, Breiz Atao, referente histórico del nacionalismo bretón. En 1920 Olier Mordrel y otros dos activistas del GRB fundaron la Unión de la Juventud Bretona (Unvaniez Yaonakiz Vreiz), mostrando una mayor tendencia a la radicalización, siendo partidarios del vanguardismo cultural y del laicismo, y a partir de finales de la década de los veinte, experimentaron una paralela orientación hacia la derecha radical. El zeitgeist de la liberación de los pueblos, así como el influjo de los nacionalistas irlandeses y, en menor medida, galeses, considerados como hermanos por los jóvenes bretonnats, tuvo una gran influencia en este grupo. De hecho la componente celtista de Breiz Atao buscaba redefinir el lugar de Bretaña dentro de la comunidad supranacional de «naciones celtas», estrechando relaciones con los nacionalistas galeses desde 1922. Como objetivo inmediato el PNB proponía la transformación de Francia en un Estado federal y su incardinación en un proceso de unidad a escala europea.


Pero el fracaso electoral actuó de detonante en las divisiones internas del movimiento, dentro del que emergerían con claridad una tendencia de derecha radical e independentista, encabezada por Mordrel, y otra de izquierda liberal y federalista, encabezada por Duhamel y Marchal. El sector de Mordrel, el más importante, refundó el PNB en 1931 con claros contenidos fascista y corporativos combinados con la idealización de los métodos de la acción directa y el insurreccionalismo de inspiración en el Sinn Féin irlandés, si bien sólo se registraron acciones armadas esporádicas e incruentas por parte del grupo Gwenn ha Du (Blanco y Negro, en referencia a la bandera bretona). En el programa Por un partido bretón de los celtas redivivos publicado por Olier Mordrel en 1933, el PNB declara su aspiración a un Estado bretón que excluyese de los puestos públicos a extranjeros y razas latinas, respetase la pequeña y mediana propiedad pero socilaizase la gran propiedad y se fundase en una vía intermedia entre el capitalismo y el socialismo, basada en una comunidad nacional sin clases.

Dentro del PNB, el propio Mordrel encabezaba una tendencia más radical que editaba la revista Stur, donde los contenidos nacionalsocialistas se hicieron explícitos, combinándose con un racismo pancétlico y antisemita, en la que proponían una futura Europa dirigida por los pueblos célticos y germánicos. El
PNB logró controlar al grupo Gwenn ha Du e integrar el terrorismo en su estrategia política, al tiempo que creaba una pequeña milicia paramilitar. Ya existían algunos contactos con Alemania a través del Instituto Anhenerbe de la SS y de los círculos celtólogos de Munich, así como por vía indirecta de algunos autonomistas alsacianos, hacia 1939-1939 estas relaciones se intensificaron, Breiz Atao apoyará el expansionismo alemán y promoverá una campaña contra la entrada de Francia en la guerra contra Alemania.

El PNB rehusó a presentarse a las convocatorias electorales, prefiriendo actuar como un grupo de presión que apoyaba a los candidatos de partidos franceses en la medida en que juzgaban que apoyaban un programa de mínimos. En el congreso de Guingamp la tendencia nacionalsocialista e insurreccionista, dirigida a la extinción del Estado francés, se impuso claramente, se organizó una milicia dirigida por Célestine Lainé que recibió armas de Alemania a través del IRA. Como resultado de sus actividades el gobierno francés prohibió las actividades del partido y varios de sus líderes, entre ellos Mordrel, tuvieron que huir a Alemania, donde se relacionaron con ambientes nacionalistas radicales flamencos e irlandeses y con diversas instituciones alemanas.

La invasión de Francia por Alemania en 1940 fue vista por el nacionalismo bretón como la gran oportunidad para construir su Estado independiente, algo que contó con el apoyo total del régimen alemán, y especialmente de la SS. Incluso se propició una reunión entre los representantes bretones y Doriot, el líder fascista francés, en la que éste admitió la existencia de una nación bretona diferente a la francesa, y se estableció que en caso de una victoria final del Eje, Bretaña se independizaría de Francia. Mordrel volvió a Bretaña y siguió al frente del PNB, uniendo la causa bretona a la suerte de Alemania en la guerra, también se fundaron organizaciones como los Bagadoú Stourm (Grupos de combate), una organización paramilitar, cuya bandera está inspirada en los símbolos bretones y en la bandera alemana de guerra (como aparece en la ilustración del texto). E incluso hubo nacionalistas bretones más radicales que rechazaron la no entrada en acciones bélicas del PNB y crearon una unidad bretona dentro de las SS, compuesta por varias decenas de hombres, y conocida como el Bretonische Waffenverband der SS, que usó como bandera, la más antigua de Bretaña, una cruz negra sobre fondo blanca.

Tras la Segunda Guerra Mundial el estigma del colaboracionismo afectó a todos los intentos de refundar el movimiento bretón. Los esfuerzos de los militantes bretonistas, así como de las nuevas generaciones, tuvieron que concentrarse en las actividades culturales, para pasar en una segunda fase a la formulación de reivindicaciones socioeconómicas y, finalmente, articular un nuevo discurso político nacionalista de componentes diferentes, donde se haría fuerte el elemento democrático y, a veces, izquierdista, influido por el momento y los diversos movimientos de liberación nacional. Si bien también es cierto que muchos de los antiguos militantes bretones de inspiración nacionalsocialista, pasaron a formar parte de estos grupos izquierdistas, y que seguían siendo muy permeables a las influencias que sus antiguos camaradas fieles a las ideas anteriores ejercían desde diversas publicaciones, como fue el caso de Mordrel, quien siguió cantando las excelencias de la Europa de las etnias propugnada por el III Reich hasta su muerte, y de la revista La Bretagne Reéle. Destacable es también el hecho de que algunos nacionalistas bretones de este grupo pasarán a formar parte de las candidaturas del FN de Le Pen en las elecciones locales.


Como acabamos de decir después del 45 asistimos en un primer momento a la refundación de grupos culturales. En 1946 fue lanzada la Asociación de Gaiteros fundada inicialmente en 1943. A ella siguen círculos célticos locales y varias revistas y grupos de defensa del idioma bretón que organizaron marchas cívicas en defensa de la lengua en los primeros años sesenta.


Las demandas socioeconómicas empezaron a formularse a partir de la constitución en 1951 del Comité de Estudios y Vinculación de los Intereses Bretones que aspiraba a convertirse en el portavoz de todos los intereses corporativos, sociales y económicos de Bretaña y sus «fuerzas vivas».


Fue en 1956 cuando se comenzó a rearticular políticamente el movimiento bretón. En 1956 varios activistas fundaron el Projet d´Organisations de la Bretagne con objetivos regionalistas que al año siguiente se convirtió en el Movimiento por la Organización de Bretaña (MOB). Los sectores juveniles y estudiantiles, centrados en Rennes, contemplaban con simpatía el proceso de independencia de Argelia, mientras el ala conservadora proclamaba la solidaridad de los bretones con los colonos franceses, esta misma facción más juvenil se orientaba hacia la izquierda, posteriormente abandonó la organización y fundó la Unión Democrática Bretona (UDB), la principal fuerza nacionalista de postguerra. Después han surgido grupos más o menos radicales y particularmente organizaciones partidarias de la violencia como el Frente de Liberación de Bretaña (FLB) fundado en 1966 y autor de numerosos atentados incruentos, siendo desmantelado numerosas veces y reorganizado de nuevo. En 1982 surgieron el Partido Republicano Bretón (Strollad Pobl Breizh) y el Partido por la Organización de una Bretaña Libre (POBL) de carácter centrista y europeísta, con débil implantación electoral, con alguna fuerza política en las zonas rurales de Finisterre, y que en los últimos tiempos ha protagonizado varias campañas de apoyo al independentismo vasco.


Si bien durante los 70 y 80 hubo alguna tímida colaboración con la izquierda francesa, en especial con el PSF de Mitterrand, ésta se terminó en 1982 con la victoria electoral del socialismo francés, al esperar que cumpliesen su promesa de regionalización, y por el contrario, encontrarse con la desagradable sorpresa de que la trazar la región bretona dejaron a Nantes –la capital histórica- fuera e incluida en un fantasmagórico País del Loira.




EL BRETÓN, VESTIGIO CELTA.


Como las lenguas romances, germánicas y otras, las celtas forman parte de la gran familia indoeuropea. En el siglo III aC ocupaban dos tercios del continente europeo, y se hablaban desde el mar Negro hasta el Atlántico. Sólo cuatro de estas lenguas han sobrevivido hasta hoy, en el extremo occidental de Europa. Se clasifican en dos sub-grupos:


-El galés y el bretón, forman parte del grupo britónico, al que pertenecía también el córnico.


-El gaélico de Irlanda y el de Escocia, pertenecen al grupo goidélico, como el manx[2].


Cada una de estas lenguas han tenido una evolución propia, y su situación varía de un país a otro:


-En Irlanda, el gaélico es la primera lengua oficial del la República de Irlanda, el inglés teóricamente, es sólo la segunda, 1.000.000 de personas declaran hablarla actualmente, es decir un tercio de la población. Pero en el Gaeltacht –las zonas de práctica tradicional de la lengua- los que la hablan cotidianamente no son más que unos miles.

-En Escocia, menos de 70.000 personas (1,4% de la población) hablan hoy en gaélico, principalmente en las islas Hébridas y al noroeste de las Highlands.

-El galés, beneficiado por una política dinámica, es la lengua celta con la situación más favorable. El número total de hablantes había disminuido a la mitad en 1911; se estableció en 508.000 personas y hoy está creciendo.

-Otras dos lenguas celtas han desaparecido. En la isla de Man, el último habitante que tenía el manx como lengua materna murió en 1974. En Cornualles, hace más de dos siglos, en 1777, murió Dolly Pentreath, considerada la última hablante del córnico. Pero hoy diversas iniciativas de varias personas están intentado resucitar estas lenguas.


La zona bretonitzant, es decir donde se habla el bretón, se extiende al oeste de una línea que va de Saint- Brieuc a Saint-Nazaire. , y que comprende Finisterre y el oeste de las costas armoricanas, del Morbihan y del departamento del Loira-Atlántico. Esta frontera histórica se ve corroborada por la toponimia, es la zona con topónimos bretones: ker, loc, plou, lan, etc.

Hace ya tiempo que los bretonitzants eran los miembros de las familias rurales, y los pescadores. En las ciudades, el bretón se utilizaba por un número importante de antiguos campesinos y por sus hijos, como también por los notables que tenían relación con el mundo rural... o que eran respetuosos con los derechos del pueblo: políticos, clérigos, médicos, notarios, comerciantes, etc. Si la proporción de los niños para los que el bretón es la lengua materna ha disminuido fuertemente, esta amenaza ha provocado una favorable toma de conciencia en amplias y variadas capas de población. Esta toma de conciencia ha llevado, sobre todo a la creación unas escuelas infantiles llamadas, Diwan («creixença») en un principio financiadas por los padres y simpatizantes, que practicaban la inmersión lingüística. Después de catorce años de existencia, la organización Diwan es reconocida y casi totalmente financiada con fondos públicos. Impulsadas por esta corriente popular y por las reclamaciones de las instituciones europeas, el Ministerio de Educación ha hecho, finalmente, una excepción al sacrosanto monolingüismo y ha creado, finalmente, clases infantiles, primarias, e incluso secundarias, bilingües.

Pero el combate por mantener una lengua hablada desde hace milenios, no se circunscribe solamente a la enseñanza. Varias editoriales difunden revistas y obras en bretón –el 20 % de las publicadas en Bretaña- así como varios productores de cine, de radio y músicos crean en brezhoneg, por su parte hay televisiones y radios bilingües y el bretón se ha introducido en la señalización de las carreteras y en la circulación ciudadana.


El bretón fue implantado en Armórica a partir del siglo IV por inmigrantes originarios de Britannia (la Gran Bretaña actual). Presentados durante mucho tiempo como fugitivos de la presión anglo-sajona, se trataría en realidad de una inmigración concertada, según las recientes investigaciones del profesor L. Fleuriot basadas en textos y toponimia (Les origines de la Bretagne, Payot 1980).


El bretón armoricano es una lengua indo-europea de la rama britónica de las lenguas celtas, junto al galés y el córnico, antigua lengua del Cornualles inglés, de nuevo estudiada y hablada por algunos de sus habitantes. El galés y el bretón son relativamente próximos por su sintaxis y una parte importante del vocabulario, pero la intercomprensión no es posible sin estudio. Por el contrario, el córnico es extremadamente similar al bretón, especialmente a su dialecto del Tregor.

Para los curiosos, un saludo en bretón: demad d´an oll! (¡Hola a todos!).


La otra lengua céltica que se habló en la zona antes de la llegada de los bretones, el celta continental o galo, desapareció después de una larga agonía durante la ocupación romana, aunque sabemos que aún en el siglo V dC  todavía se hablaba.




SÍMBOLOS: TIRISKELLE Y ARMIÑOS.

La bandera bretona, la famosa Gwenn ha du (blanco y negro) fue designada en 1923 por Morcan Marchal militante del Breizh Atao (Bretaña para siempre). Sus cinco bandas negras representan las cuatro zonas de habla bretona, bretonnant: Léon, Trégor, Cornuailles, Vannetais; las blancas las de habla frencesa; Rennais, Nantais, Dolois, Malouin, Penthièvre; y los arminos el antiguo ducado de Bretaña. En general esta bandera intenta sintetizar el tradicional escudo de armas bretón y la diversidad de sus regiones, su diseño definitivo estuvo influido por el modelo griego, referente obligado para todos los movimientos nacionalistas de la época.

Históricamente conocemos otros estandartes bretones. La primera de la que tenemos noticias es la Kroaz Du (cruz negra sobre fondo blanco) usada por los cruzados bretones en el siglo IX, problablemente fue la bandera nacional hasta 1532. En 1213 el rey de Francia dio el ducado de Bretaña al capeto Pierre de Dreux Mauclerc, por razones desconocidas cambió el anterior escudo bretón por otro con un fondo blanco y sobre él un campo de armiños, este fue el definitivo escudo y aún hoy se conserva parcialmente en la bandera. Se cuenta que se adoptó porque el un duque bretón en el siglo X vio cómo un pequeño armiño se volvió contra un zorro que le acosaba y, olvidando cualquier temor, atacó al animal más grande; esto simbolizaba, pensó el duque, la actitud que debían tener los bretones ante las constantes amenazas de invasión vikingas.

Otro símbolo que se puede ver por todos lados en Bretaña es el triskelle, sus tres brazos representan según unos, los tres elementos: tierra, agua y fuego, para otros la perfecta armonía entre los tres órdenes de la sociedad tradicional celta: druidas, guerreros y campesinos. Aunque en realidad su verdadero significado sea mucho más profundo y remita al simbolismo polar.




MÚSICA Y MESA.


Melodías mágicas salidas de instrumentos similares caracterizan toda la música celta: Bretaña, Cornualles, Escocia, Irlanda, Gales, Asturias y Galicia pertenecen al mismo mundo de los bellos sonidos de gaitas, violines y arpas. En Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial se asiste a una recuperación y renovación del folklore propio con la creación de la Bodaged ar Sonérion, asamblea de músicos que recupera la bagad, la forma bretona de las bandas de gaiteros escocesas. Desde los años 70, Alan Stivell, funda escuelas para los nuevos músicos, en las que, entre otras cosas, se recupera la antigua arpa bretona, más recientemente ha sido Dan Ar Braz quien más ha hecho por el impulso de la música celta en Bretaña. Heredera de las más antiguas tradiciones, la música celta conjuga hoy esta herencia con un importante renovación interna. Música que está presente todo el año tanto por la presencia de numerosos grupos (Alan Stivell, Tri Yann Am Naoned, Gilles Servat, Clam´s, Denes Prigent) como por las reuniones anuales de gran importancia en todo el mundo celta (El Festival de Rennes, el de Corniuaille, el de Quimper y el intercéltico de Lorient). Aunque casi más interesantes son los festivales típicos de cada pueblo, como el que tuvimos la suerte de ver este verano. A media noche sin saber bien dónde ir decidimos dar una vuelta en coche, el destino nos guío hasta la pequeña localidad de  St Pol de Léon (Kastell-Pol), donde se celebraban las fiestas locales, en la plaza del pueblo, un grupo tocaba en directo y la gente salía a bailar cada una de las canciones, todos sabían perfectamente cómo hacerlo, y mientras unas canciones se bailaban formando un gran círculo que iba dando vueltas sobre sí mismo, en otras se formaban varios círculos más pequeños, otras una especie de gran serpiente que avanzaba lentamente por toda la plaza, y otras en tríos, al fondo del pueblo había una hoguera de hacía de insuperable acompañamiento visual. Aunque la buena gente del pueblo nos animó a participar en la danza, preferimos no estropear con nuestra torpeza unos movimientos tan armoniosos y difíciles de ejecutar. Aunque como simples espectadores participamos plenamente de la intensidad del momento.


Como recomendación final aconsejaríamos leer este artículo saboreando el más famoso de los paltos bretones, un crêpe –o mejor dos, uno dulce otro salado- una buena sidra bretona –más parecida a la asturiana que a la irlandesa-, y para conciliar el sueños un poco del tradicional wiskhey local, muy poco conocido fuera porque no se destina a la exportación, pero que en su sabor y aroma recoge varios de los secretos de la mágica Bretaña.



Enrique Ravello




[1] Para una historia completa del nacionalismo bretón, cfr. X. M. Núñez Seixas, Movimientos nacionalistas en Europa. Siglo XX., p 187-192 y 274 – 280. Col. Historia Universal contemporánea nº 26. Ed Síntesis. Madrid 1998.
[2] Sobre el idioma bretón, cfr.  Fanch Broudic, Histoire de la langue bretonne. Rennes 1995.

Para más nformación sobre la historia de Bretaña y el nacionalismo bretón remitimos al nº1 de la revista Europae  (verano 2010): Dossier Bretaña